La mayoría sabe ya algo de este arte marcial de origen chino, que en los últimos años se ha ido divulgando y ganando adeptos entre nosotros. Aunque a veces se presenta bajo un aura de mistisicmo y exotismo, se trata de un conjunto de movimientos lentos y suaves encadenados y armoniosos, cuya práctica regular se ha demostrado eficaz como tratamiento de achaques comunes de nuestro tiempo. No sólo se obtienen mejoras respiratorias, metabólicas y cardiovasculares demostradas, además produce muy buenos resultados con la ansiedad, el insomnio y otros problemas psíquicos habituales. El secreto es la concetración, que se adquiere gradualmente. Mientras se trabaja en la fluidez y el ritmo del movimiento, la mente se vacía en el aquí y ahora de la práctica.

La clase incluye una parte importante de calentamiento y preparación física basado en artes marciales como el kárate. Como nadie nace sabiendo, ponemos especial atención en el proceso de aprendizaje y adaptación a este arte milenario. Lo único que no podemos poner es el esfuerzo, eso es tarea de cada uno y nada bueno se consigue sin él. Lo importante es encontrar ese rato que necesitamos y nos merecemos, en un clima grupal de relajación activa.

César López Santiago, biólogo ambiental y profesor universitario, cinturón negro con 20 años de práctica contínua de TaiChi y otras artes marciales.